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Loquegastamoslasmujeres

… yo necesito mi patrimonio.

Hace varios años que para mi esta es una premisa rectora de vida y ha cambiado la forma de ver mis finanzas personales.
Las mujeres de hoy en día ya no estamos esperando en nuestras casas sentadas a que aparezca el príncipe azul y nos lleve a un castillo maravilloso donde vivamos felices para siempre. Aunque, gracias Disney, en el fondo de nuestro corazón sigamos anhelándolo. Casarse con un príncipe azul nunca es un buen plan financiero, de todas formas.

Ahora, las mujeres tenemos que salir a la vida, estudiar una carrera, y si todo sale bien, aparece un buen chico que nos propone matrimonio y decimos que si porque, es padre que te pidan matrimonio y casarte. Si además también nos cae bien y hasta nos sentimos enamoradas, pues vamos de gane.

Lo malo es que no tenemos la vida comprada, ni mucho menos tiene garantía de por vida este nuevo matrimonio que acabamos de aceptar. Si todo sale super bien, viviremos la vida a lado de un hombre bueno, trabajador y comprometido contigo su nueva la familia. Viviremos juntos hasta los 70 o 75 años una buena vida en donde no haya faltado nada y hasta lujillos haya tenido. Un día, uno de los dos partirá y el que se quede vivirá, de los bienes que hayan adquirido a lo largo de la vida, el resto de años que le queden por vivir.

La verdad es que actualmente, esto es casi un ideal a alcanzar porque cada vez hay más divorcios, viudez a temprana edad, incapacidad física o mental y muchas otras cosas para las que no estamos preparadas y que nos pueden agarrar por sorpresa.

Que tal que cuando te casaste con este buen chico, si trabajaba, pero un día lo corren y pasa varios años sin trabajar, pidiéndole a Dios encontrar trabajo y, por otro lado, rogando no encontrarlo. La cosa se empieza a complicar. ¿Verdad?

O sufre un accidente y muere o queda gravemente incapacitado. Tal vez soy un poco drástica pero esas cosas pasan. Y si tiene un accidente de este tipo, no se lo vas a poder regresar a su mamá.

Por eso, para mi tener príncipe azul no me da ninguna seguridad económica.

He de confesar que compartir la vida con mi príncipe azul, que más bien es un hombre muy normal y que no monta a caballo, es lo mejor que me ha pasado en la vida y que si siento una cercanía y seguridad emocional muy importantes. Me motiva a ser mejor persona. Pero si algún día me faltara o nuestra relación se rompiera, se que me dolería en el alma pero también se que no estaría desprotegida económicamente.

Es tristísimo cuando se muere el proveedor y no hay un peso ni para pagar su entierro.

Si trabajabas cuando se casaron y nunca dejaste de trabajar, ya vas mejor que las que se casaron y dejaron de trabajar. No lo digo porque piense que esté mal ser mamá de tiempo completo, pero si veo que disminuye considerablemente la capacidad de ahorro y de previsión a futuro. El dinero que te da tu marido se va en comprar cosas de la casa y lo sobra es para ti, pero como sabes que seguirá proveyendo, te lo gastas en ropa, maquillaje y accesorios, además de otras mil cosas en las que gastamos las mujeres.

Yo no conozco ninguna mujer que le haya preguntado a su marido: Cariño, si tú te mueres, ¿de qué voy a vivir yo? ¿Me vas a dejar una pensión? ¿Tienes seguro de vida? ¿Cuánto tenemos ahorrado? ¿O Solo tenemos esta casa donde vivimos que además estamos pagando a 20 años?

Y eso si no te divorciaste ya. Si tienen hijos, él seguirá poniendo la parte que corresponde a los hijos, si te va bien. Pero tú, seguro que tendrás que trabajar. En algunos casos, más de los que me gustaría, los hombres dejan a la mujer sin nada, o con casi nada, sin ningún remordimiento. Hay algunos salvajes que se atreven a decir que como los hijos son tuyos tú te tienes que hacer cargo.

Por eso, es muy importante pensar que aunque en nuestra vida exista este maravilloso príncipe azul, no debemos confiar nuestra seguridad, ni económica, ni física, ni emocional a otra persona. Es responsabilidad única y exclusivamente de nosotras. Compartir la vida con alguien es lo más lindo que puede existir, pero si por algún motivo falta o no ha aparecido, tenemos que ser lo suficientemente maduras para ver por nosotras mismas. Y claro que lo podemos hacer, las mujeres somos mucho más fuertes de lo que todo el mundo piensa.

El patrimonio que podemos ir generando empieza con el ahorro. 

Si por alguna razón ya tienes una casita a tu nombre o algún otro bien, no lo vendas por nada del mundo. Aunque cueste mantenerlo. Ese ya es un paso firme para ir acrecentando el patrimonio.

Si no tienes nada en el banco o ninguna propiedad, no importa, el chiste es empezar, aunque sea de a poquito, a formar tu propio patrimonio. Tuyo y de nadie más. Del sueldo que recibes, de lo que da tu marido, o del dinero que te llegue de cualquier otro lado, separa siempre el 10% por lo menos. Si puedes más, un poquito más. Ponlo en una cuenta que no toques nunca. Si todavía no tienes una cuenta en la que empieces a ahorrar, puedes empezar como yo, con un cochinito del cambio. Es un típico cochinito hecho con papel maché donde fui poniendo todo el cambio que me sobraba en el día y luego lo sacaba para darme un gustito. Pero tú lo puedes usar para ir ahorrando poco a poco y sin sentirlo. Una vez lleno, lo puedes llevar al banco y abrir una cuenta con ese dinerito que seguro ni te costó trabajo juntar.

¡Empieza hoy! A caminar se aprende caminando, a ahorrar… ahorrando.

¿Quieres platicarlo y buscar opciones?  Te ayudamos a crear tu patrimonio. Contáctanos.

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Príncipe azul o no…
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