¡Comparte!

Chicas, hoy les queremos contar un poquito de historia sobre el día de la mujer.

Lo hemos dicho en múltiples ocasiones, las mujeres somos muy importantes para la economía y para las sociedades.  Tener un día nos permite hacer un alto, retomar la historia que nos a traído hasta aquí y plantearnos metas a futuro.

Las mujeres tenemos siglos luchando por la igualdad.  Este tema es muy ambiguo. Mucha gente, hombres y mujeres se confunden con este tema.

Hace tiempo, en el metro, mientras viajaba, oí la conversación de dos hombres. Hablaban de temas de pagos de cosas de la casa. Además de las mil palabras altisonantes que decían, uno le decía al otro que hay que pedirle a las “viejas” que pongan lana para la renta entre muchas otras cosas. Que paguen.  Ese era el tenor de la conversación.  Y siempre terminaba sus frases diciendo: “¿no quieren igualdad las cab…?”

A mí me hizo enojar mucho esa conversación. Mientras escuchaba, solo por coincidir en el vagón, pensaba: ¡no tienen ni idea de lo que significa igualdad!

Estoy de acuerdo en que los hombres y las mujeres somos iguales ante la ley pues la ley rige seres humanos y no hace distinción de hombres o mujeres.  Pero estoy súper en contra de que las mujeres nos tengamos que portar como hombres para entonces si ser iguales.

Las mujeres queremos trabajar, queremos generar recursos propios, cuidar nuestro futuro.  También nos gusta tener dinero y decidir sobre él.  Con ese dinero también apoyamos los gastos de la casa, si la compartimos con un hombre o nos hacemos cargo al 100 de todo si estamos solteras, viudas, divorciadas y además tenemos hijos.

Pero querer trabajar no significa que somos iguales.  Muchos hombres no entienden que las mujeres hacemos miles de trabajos no remunerados.  Que cuando llegan a la casa, además de que trabajamos jornada completa, también tenemos que lavar la ropa, cocinar, cuidar a los hijos, prepararles para la escuela, desde el lunch hasta los uniformes y tareas.  Hacemos infinidad de actividades y ahí sí que no hay igualdad, ¿o sí?

Muchos hombres en esta sociedad no lavan ni un plato.  No se planchan una camisa. No se preparan de comer.  Si tienen hambre comen fuera, pero solo ellos, con tal de no cocinar una comida familiar.

Tal vez estoy exagerando y no todos los hombres son así.  Pero pasa, ¿a poco no?

Seguro tú puedes pensar en otros micromachismos que todavía pululan por ahí.

Y mientras más pobre es la condición socioeconómica de la mujer, mayores abusos recibe.

Mucho camino ha sido recorrido por grandes mujeres desde la revolución francesa hasta nuestros días.  Y aunque no fue sino hasta 1945 cuando por primera vez se firmó una declaración internacional donde se estipulaba igualdad de derechos para las mujeres, ya hay avances significativos.

Aún no hemos terminado chicas, depende de nosotras educar hombre “feministas” que puedan ir hombro con hombro con nosotras. México tiene mucho que avanzar en eso.  Somos las mujeres las que seguimos educando machitos que no ayudan con el trabajo de casa, que piensan que si queremos igualdad ya no tendrían por qué tener detalles cariñosos con nosotras como traernos flores o abrirnos la puerta.

La igualdad aplica para los dos lados y mientras que nosotras pedimos igualdad de salarios por el mismo trabajo y más oportunidades. Ellos también piden más tiempo con los hijos, ausencia de paternidad como nosotras cuando tenemos bebé.

Los hombres y las mujeres no somos iguales.  Mientras no entendamos nuestros papeles complementarios no vamos a avanzar.

Nosotras necesitamos trabajar no porque nos haga iguales que los hombres sino que tener dinero nos da libertad. Necesitamos que se reconozcan nuestras cualidades y fortalezas. Nuestras necesidades de ser madres y de hacer crecer buenos ciudadanos del mundo.

Por eso, si a las empresas les cuesta cambiar sus paradigmas para aceptar mujeres y darles el mismo sueldo que un compañero hombre, pues creemos nuestras propias empresas. Hechas por mujeres y para mujeres.  Donde respetemos esa feminidad, ese valor de aportar y esas ganas de crecer.  Empoderarnos unas a otras.

Si lo hacemos así tú me compartirás tu riqueza y yo seré capaz de ver la mía para, a su vez, compartirla contigo y mostrarle a alguna otra mujer su riqueza.

 

 

 

 

 

 

 

¡Recibe toda la información!

Suscríbete a nuestro boletín mensual

Nunca compartiremos, cambiaremos o venderemos tu correo electrónico. Puedes cancelar tu suscripción cuando así decidas.

Día internacional de la mujer
¡Comparte!
Tagged on:             

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On Google PlusVisit Us On PinterestCheck Our Feed
Abrir la barra de herramientas